Volver a vivir
La historia del holandés Esajas es, como él mismo la define, "el increíble cuento del hombre que hizo posible lo imposible".
Hasta hace poco más de un año y medio, Esajas era un ex futbolista deprimido y con sobrepeso que acumulaba trabajo tras trabajo precario en Madrid.
"Ya había decidido abandonar el fútbol", explicó Esajas, de 31 años, en una entrevista con la agencia dpa. "Había trabajado toda mi vida para ser futbolista, pero no veía futuro".
Nacido en Rotterdam de padres procedentes de Surinam, Esajas comenzó su carrera en las categorías inferiores del Ajax de Amsterdam, antes de fichar por el Feyenoord. En su ciudad natal su carrera comenzó a torcerse: fue acusado -"incorrectamente", se defiende él- de tumbar de un puñetazo a un rival sobre el campo, por lo que tuvo que buscarse la vida en el extranjero.
"Me ofrecieron pruebas en la Fiorentina y el Torino, pero no me dieron suficiente tiempo".
Tras su fallido intento en Italia, Esajas se mudó a España, donde tampoco tuvo suerte con el balón y tuvo que encontrar trabajo de lo que fuera: desde camarero a guía turístico. Lo único que claro era que su carrera futbolística había llegado a su fin.
"Entonces, un día fui a Milanello a visitar a mi viejo amigo Clarence (Seedorf). Y mi vida cambió".
"En el centro de entrenamientos del Milan, en la sede del mejor club del mundo, empecé a pensar otra vez en el fútbol. Le dije a Clarence que quería volver a jugar, y simplemente se rió de mí", recuerda Esajas.
En aquel momento pesaba más de 100 kilos, y no había tocado un balón en tres años: parecía cualquier cosa menos un futbolista. Pero lo que parecía una broma iba a convertirse increíblemente en realidad.
Seedorf le hizo el favor a su amigo y anunció al técnico del Milan, Carlo Ancelotti, que podía tener un defensa gratis. El entrenador, tras superar su escepticismo inicial, aceptó el desafío y le dio una oportunidad.
Esajas pasó así a las manos de los médicos del Laboratorio del Milan, el revolucionario centro de alta tecnología que el club posee en Milanello.
Construido en 2002, el laboratorio utiliza la más moderna maquinaria y los más avanzados conocimientos médicos para mejorar los resultados del equipo. El objetivo es optimizar el rendimiento individual de cada jugador al tiempo que minimizar los riesgos de lesiones.
"No te hacen correr dando vueltas a un campo", resume con ironía Esajas.
El holandés recibió una dieta personalizada. En tres meses perdió 15 kilos
"No me pusieron ninguna presión extra. Simplemente me pidieron que siguiese sus instrucciones a cambio de mi fuerza de voluntad y mi talento".
En junio de 2002 el cuerpo de Esajas ya recordaba al de un futbolista. "Me dieron entonces la oportunidad de jugar con el resto del equipo, y cuando Ancelotti vio que realmente sabía jugar, me ofrecieron un contrato por un año".
Cuando comenzó la temporada, Esajas era por supuesto la última elección en el banquillo para Ancelotti. A lo más que accedió fue a viajar con el equipo en algunos encuentros.
Pero en enero todo el trabajo tuvo su recompensa. Cuando faltaban tres minutos del choque ante el Palermo en la Copa de Italia, Ancelotti dio entrada a Esajas en sustitución de Ambrosini.
La ilusión del holandés se desbordó, y aún tuvo tiempo de dar una asistencia a Jon Dahl Tomasson, que no fue gol por poco, y rematar alto de cabeza un córner.
El segundo sueño llegó cuando Ancelotti le comunicó que viajaría con todo el equipo a la final de la Liga de Campeones en Estambul. No hubo victoria ante el Liverpool, pero Esajas siempre podrá decir que estuvo allí.
Preguntado por el secreto de su éxito, el holandés no duda en mencionar su "fuerza de voluntad": "Los sueños son posibles, pero hay que trabajar duro para que se hagan realidad".